Miles de chicos y chicas toman la
decisión de tatuar sus cuerpos durante la adolescencia. Algunos padres son
muy permisivos con esas decisiones pero otros se oponen a que sus hijos lleven
esas marcas permanentes. En ambos casos, la mayoría de los padres carece de
información suficiente sobre lo que es un tatuaje.
Por eso es importante que los padres
de adolescentes sepan exactamente en qué consisten esas marcas, cuáles son los
riesgos de tatuarse, qué hay que saber para elegir un tatuador o cómo pueden
eliminarse los tatuajes si uno se cansa de ellos. Solo así podrán aconsejar a
sus hijos, tanto para que se hagan un tatuaje seguro como en el caso de que no
se lo permitan.
Qué es un tatuaje
Un tatuaje es una herida que se hace
con agujas en las capas profundas de la piel y en la que se inyecta tinta de
diferentes colores.
Hacerse un tatuaje es doloroso. No a
todas las personas les duele igual pues depende de la habilidad del tatuador,
de la zona en la que se haga y de la capacidad de aguantar el dolor de cada
persona pero hacerse un tatuaje siempre es doloroso.
Por qué tantos adolescentes se tatúan
La adolescencia es la etapa de
la rebeldía. Chicos y chicas comienzan a alejarse de sus padres y a acercarse a
su grupo de amigos. Tatuar sus cuerpos supone por una parte diferenciarse
de los adultos, afirmar su personalidad con un adorno permanente en su cuerpo
y, muchas veces, entrar a formar parte de un grupo ya que muchos otros
adolescentes lucen esas marcas.
Quién no debe tatuarse
En general los padres conocen bien a
sus hijos y entienden la importancia de sus decisiones pero si el adolescente
es demasiado inmaduro es aconsejable recomendarle que espere un poco
antes de hacerse un tatuaje ya que estos son permanentes. Además, si el
adolescente tiene algún problema de salud como alergias, diabetes, algún
tipo de infección, enfermedades de la piel, acné o enfermedades del
sistema inmunológico debe consultar a su médico antes de hacerse un tatuaje.
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