miércoles, 6 de noviembre de 2013

Religión en los adolescentes



La adolescencia es una época difícil, también en lo religioso. Proliferan las dudas de fe, que pueden ser por la no comprensión de ciertas verdades religiosas; o como resultado de la decepción que experimentan cuando piensan que la religión o sus instituciones no satisfacen sus exigencias; o por su vacío afectivo y el no encontrar sentido a la vida. También la falta de personalidad, dado el clima poco favorable a la práctica religiosa, que les impide luchar contra corriente y mantener una fe que sí existe, pero que no tienen valor para defender; o puede ser cuestión de pereza, porque salen el sábado por la noche y luego no tienen fuerzas para levantarse e ir a Misa el domingo. 


Los adolescentes no desconfían tanto del contenido de la religión como del modo en que se la utiliza para controlarlos.
Cuando llegué a ser padre, todos querían sostener en sus brazos a mis hijos. La gente hasta les traía regalos, juguetes y dulces.
Pero ahora mis hijos son adolescentes, y en estos días no son muchos los adultos que les hacen fiestas. En realidad, todos los que vienen a ver a mis adolescentes son otros adolescentes. Y no tienen un interés especial en que los demás estemos cerca de ellos. Prefieren sentarse afuera en el frío antes que arriesgarse a estar en una sala llena de adultos o de niños.
En realidad, los adolescentes no molestan a nadie mientras no se comporten como adolescentes. En verdad, los adultos gozan con los adolescentes cuando actúan como adultos. Los adultos hasta aprecian a los adolescentes cuando actúan como niños. Pero cuando los adolescentes actúan como tales -vergonzosos, rebeldes, a veces grotescos y odiosos, y continuamente en abierto desafío a nuestras más preciadas creencias-, la gente los resiste.
¿Creyó alguna vez un padre que su dulce infante llegaría a ser adolescente?
¡Cuidado! Tener un hijo pone en movimiento un impresionante ejemplo de causa y efecto. Quiero advertir a los que tienen bebés movedizos: en alguna parte de esa masa de tejidos en crecimiento se está desarrollando una voluntad que se prepara para enfrentarlos alrededor de los 13 años.
Hace unos días, un padre me hizo la siguiente observación: "Mis hijos están en la edad perfecta: demasiado pequeños para pedirme prestado el auto".
Otro dijo: "Dios es considerado; nos da 12 años para desarrollar amor por nuestros niños antes de transformarlos en adolescentes".
Sospecho que muchos adultos temen a los adolescentes. Como resultado, a menudo se los ignora, se los explota, se los pasa por alto, se los desprecia o se los trata con condescendencia. Y su único gran pecado es que los vemos como adolescentes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario